Sordera súbita: qué es y qué debemos hacer si nos pasa
¿Por qué se pierde la audición de repente?
La sordera súbita ocurre cuando algo no va bien en los órganos sensoriales del oído interno. En la mayoría de los casos, no es posible identificar una causa concreta: se habla entonces de sordera súbita «idiopática».
Solo alrededor del 10 % de los casos tiene un origen identificable, que podría estar relacionado con factores como:
- Exposición a un ruido intenso.
- Traumatismo craneoencefálico o conmoción cerebral.
- Barotrauma (cambios de presión).
- Enfermedades autoinmunes.
- Ciertos medicamentos «ototóxicos» (que tienen efectos secundarios para los oídos).
- Problemas de circulación sanguínea o trastornos vasculares.
- Trastornos neurológicos.
- Enfermedades del oído interno, como la enfermedad de Ménière.
- Infecciones como la meningitis bacteriana, paperas o infección encefálica por el virus herpes simple.
- Disfunción del sistema nervioso.
Según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), la sordera súbita afecta con mayor frecuencia a adultos de entre 45 y 55 años y su incidencia se estima entre 2 y 20 casos por cada 100.000 habitantes al año1.
Cómo se siente una pérdida repentina de audición
Es frecuente que la sordera súbita sea unilateral, afectando a un solo oído. Las personas notan la pérdida de audición de repente, al despertarse por la mañana o cuando usan el oído afectado (por ejemplo, al coger el teléfono). En ocasiones, se siente un «pop» en el oído justo antes de perder la audición.
Estas son algunas sensaciones que acompañan a la sordera repentina:
- Sensación de «oído lleno» o tapado.
- Pitidos o zumbidos (tinnitus) en el oído afectado.
- En ocasiones, mareos o vértigo.
- Dificultad para saber de dónde vienen los sonidos.
El diagnóstico de la sordera súbita
Ante una pérdida súbita de audición, muchas personas no acuden a consulta de inmediato porque creen que tienen el oído tapado por causas comunes, como un tapón de cera o una congestión. Pero es mejor no dar nada por hecho.
La ventana de las primeras 24 a 72 horas es clave para actuar. Para ganar tiempo, conviene acudir directamente a un centro con especialidad en otorrinolaringología.
El especialista realizará una exploración física de los oídos y pruebas de audición. La audiometría tonal determina cuánta audición se ha perdido y en qué frecuencia. La audiometría verbal (logoaudiometría) mide la capacidad para escuchar, reconocer y comprender el habla. Mediante una timpanometría se valora el oído medio.
Se podría solicitar un TAC o una resonancia magnética del conducto auditivo interno para descartar o detectar alteraciones que expliquen la pérdida de audición.
Tratamiento y recuperación de la sordera súbita
El tratamiento depende de las características de la pérdida y de su posible causa. En primera línea, suele consistir en algún medicamento, por vía oral o mediante inyecciones en el oído.
El tratamiento en cámara hiperbárica, indicado por un especialista, es un posible complemento. Esta terapia, que consiste en respirar oxígeno en un entorno sometido a una presión superior a la habitual, contribuiría a reducir la inflamación, entre otros fines.
Cuando se identifica una causa concreta detrás de la sordera súbita, se aplican protocolos más concretos, desde tratar una infección de oído hasta colaborar con otros especialistas, como podría ser un neurólogo.
Si la pérdida auditiva persiste, el especialista puede valorar la rehabilitación y ayudas auditivas personalizadas. Los audífonos amplifican los sonidos, mientras que los implantes cocleares restablecen el flujo de información auditiva que llega al cerebro.
¿Se puede recuperar la audición después de una pérdida auditiva súbita?
Aproximadamente la mitad de las personas con sordera súbita recuperan parte o toda su audición espontáneamente en el transcurso de una a dos semanas desde el inicio de los síntomas.
Pero solo el diagnóstico y tratamiento precoces podrían aumentar las posibilidades de recuperar o paliar la pérdida de audición asociada a una sordera repentina.
Según el Consenso sobre el diagnóstico y tratamiento de la sordera súbita idiopática, algunos factores que determinan el pronóstico son la edad, la rapidez en iniciar el tratamiento, las enfermedades asociadas o el grado inicial de hipoacusia (pérdida auditiva) en el oído afectado.
Conclusiones
Cuando dejamos de oír de pronto, no deberíamos asumir que se trata de cera, congestión o un oído taponado. Conviene acudir a un especialista para descartar una sordera súbita o abordarla cuanto antes.
Ahora que lo sabes, te animamos a compartir esta información entre tus personas cercanas.
Preguntas frecuentes
No hay cura como tal y el tratamiento depende de la causa. Es habitual usar corticosteroides para reducir la inflamación, pero el protocolo es único para cada persona. Cuando la pérdida persiste, se valoran la rehabilitación y ayudas auditivas (audífonos o implantes cocleares).
Fuentes:
1.https://seorl.net/que-es-la-sordera-subita-y-como-se-diagnostica
https://granadaotorrino.com/patologias/hipoacusia-subita-granada/
https://revistacym.com/index.php/home/article/view/105
https://www.nidcd.nih.gov/es/espanol/sordera-subita
https://casacusia.org/recursos/blog/sordera-subita-por-que-es-una-urgencia-y-que-hacer-primero